lunes, 6 de enero de 2014

Primero...


Primero es un albor trémulo y vago,
raya de inquieta luz que corta el mar;
luego chispea y crece y se dilata
en ardiente explosión de claridad.

La brilladora lumbre es la alegría,
la temerosa sombra es el pesar.
¡Ay! En la noche oscura de mi alma,
¿cuándo amanecerá?


G.A. Bécquer

...


domingo, 5 de enero de 2014

No lastimes


No lastimes a los demás con lo que te aflige a ti mismo.


Buda

Pájaro azul



Hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que esté ahí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme un lío?
¿es que quieres joder
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.

luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?



Bukowski 

viernes, 3 de enero de 2014

Poner los cuernos


En la mayoría de los países nórdicos, los que gobernaban las comarcas por tener la condición de ser gobernador, podían elegir a la mujer con la que deseaba intimar de su región.

Cuando se producía dicha relación, el gobernador colgaba encima de la puerta de su casa unos cuernos para que todo el pueblo supiese del privilegio que tenia su família y, dicho padre de família, lucía orgulloso los cuernos a toda la gente.

De esta costumbre nórdica salió la famosa frase: "poner los cuernos".


Redactado por Nube

jueves, 2 de enero de 2014

Amor


Mi alma era un traje celeste como el cielo; 
lo dejé sobre una roca junto al mar 
y desnuda llegué hasta ti y parecía una mujer. 
Y como mujer me senté a tu mesa 
y brindé con vino y aspiré el aroma de unas rosas. 
Me encontraste bella y semejante a alguien que en sueños viste, 
olvidé todo, olvidé mi infancia y mi patria, 
sólo sabía que tus caricias me tenían cautiva. 
Y tú, sonriendo, tomaste un espejo y dijiste que me mirara. 
Vi que mis hombros estaban hechos de polvo y se desmoronaban, 
vi que mi belleza estaba enferma y ahora sólo quería desaparecer. 
Oh, aférrame entre tus brazos, tan fuertemente 
que ya no necesite nada más.

 
Edith Södergran


miércoles, 1 de enero de 2014

Duda




Es menos malo agitarse en la duda que descansar en el error 



Alessandro Manzini