Mostrando entradas con la etiqueta Curiosidades. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Curiosidades. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de marzo de 2014

Todos los días...


Dobri Dobrev, es un conocido anciano indigente búlgaro de 98 años que perdió la audición en la segunda guerra mundial. 

Todos los días camina 10 kilómetros desde su pueblo hasta Sofía donde se pasa el día pidiendo limosna.
Hace poco que se descubrió que él ha donado hasta el último centavo que ha recogido (más de 40.000 euros) para destinarlos a orfanatos y otros servicios sociales.

Mientras un puñado de poderosos psicópatas indolentes en el poder político, religioso, legal y económico utilizan su influencia y posición para someter, controlar,manipular, engañar y empobrecer a millones ,también hay un puñado de seres humanos con corazón y empáticos que se entregan sin condiciones al servicio del prójimo en desventaja.


Fuente: Mundo Desconocido.

jueves, 20 de marzo de 2014

Despertador


Un Knocker-up (a veces conocido como knocker-upper, traducido al español “despertador”) fue una profesión en Inglaterra e Irlanda durante la Revolución Industrial y los años 1920, antes que los relojes despertadores fuesen asequibles. Este trabajo consistía en despertar a la gente para que pudieran llegar a tiempo a sus respectivos trabajos.

El knocker-up usaba una vara o palo corto para golpear en la puerta de las viviendas de sus clientes, o largo, generalmente hecho de bambú, para alcanzar ventanas o pisos altos. Algunos utilizaban una cerbatana. El pago era semanal, y el knocker-up no se retiraba de la vivienda sin estar seguro de que su cliente se había despertado.

Había grandes cantidades de personas haciendo este trabajo, especialmente en las grandes ciudades industriales como Manchester. Generalmente era realizado por hombres y mujeres ancianos, pero a veces los oficiales de policía se ganaban algún dinero extra realizando este trabajo durante sus rondas de madrugada.

Mary Smith y su hija Molly Moore utilizaban un tubo de goma que hacía de cerbatana mientras lanzando guisantes secos a las ventanas de sus clientes del East End de Londres. Se les pagaba unos céntimos por este trabajo y no dejaban una ventana hasta estar seguras de que su cliente había despertado. La hija de Mary Smith, Molly, se cree que fue la última Knocker-up de Inglaterra.

(Fotografía de John Topham, 1931, del libro de Philip Davies Lost London: 1870 – 1945)

domingo, 2 de marzo de 2014

Adulterio


En Esparta el adulterio estaba permitido a las mujeres, siempre y cuando el nuevo amante fuera más alto y fuerte. Por otra parte, si a los 30 años un espartano seguía siendo soltero, perdía el derecho de sufragio y no podía asistir a festejos.

Manuel J. Prieto

domingo, 23 de febrero de 2014

¿Muerte natural?



5 de mayo de 1821. Isla de Santa Elena. Napoleón Bonaparte fallece a los 51 años de edad. Pero…
¿fue su muerte, natural? ¿o se trató de un asesinato bien organizado para darle una muerte lenta que
pasara desapercibida a los ojos del mundo? ¿el arsénico que se ha descubierto en el análisis de sus
restos fue suministrado por alguien o se lo tomó como medio para superar su depresión final?
Cada vez se están reuniendo más pruebas de que Napoleón fue, efectivamente, asesinado. La primera
de ellas, fue la extraída de un mechón de cabellos del emperador, con el que el Laboratorio Forense
del FBI en Washington y el Laboratorio de Investigación Nuclear de Londres han confirmado la
presencia de restos de arsénico. Gracias al Departamento de Medicina Forense de Glasgow,
además, se pudo determinar la proporción progresiva en que el arsénico entró en su cuerpo durante el
mes anterior a su muerte.

Sin embargo, esa gran cantidad de arsénico en su cuerpo no indica a ciencia cierta que alguien se lo
suministrara sin su consentimiento, pues en aquella época se usaba también, en pequeñas cantidades,
como droga que daba una sensación irreal de superioridad y fuerza. En medicina, además, se tomaba
arsénico contra los vómitos, contra el estreñimiento y contra la depresión.
No obstante, el propio Napoleón, en ninguno de sus escritos, hizo referencia a que tomara nada, y
además, era público su rechazo a las drogas de la época. Incluso en el diario de de Louis de
Marchand, su ayudante de cámara, se puedo leer que el 3 de mayo de 1821 se le administraron sin
su conocimiento o aprobación diez gramos de colomel. Lo normal en la medicina de aquélla época
era suministrar una dosis de un gramo, o, como mucho, dos gramos en casos extremos.
También se ha antojado misterioso una petición expresa de Bonaparte en el que le indicaba a su
médico que “luego de mi muerte, que presiento no muy lejana, quiero que abra mi cuerpo… Le
recomiendo que lo observe todo cuidadosamente durante su examen”.
Partiendo, por lo tanto, de la base de que efectivamente Napoleón tenía arsénico en su cuerpo, y de
que es improbable que lo tomara por su cuenta, lo que ha disparado el misterio de su muerte, es si
detrás de todo, hubo una trama intencionada con el fin de deshacerse de él. Y es que muchos eran los
interesados en que Napoleón no se recuperara.

La isla de Santa Elena, un lugar perdido e inhóspito. Una verdadera cárcel para un
incómodo huésped.. Allí fue enviado el Emperador, y recluido, junto con todo su séquito. Permanentemente vigilado por un
oficial inglés, Hudson Lowe, el emperador se sentía aislado, depresivo, y con continuos accesos de
cólera.

Según los diarios de algunos que le acompañaban, poco a poco Bonaparte fue cayendo en la tristeza.
El ambiente de la isla era tenso; por un lado, el oficial inglés, era implacable y duro; por el otro, su
séquito que se había visto abocado a vivir desterrado allí por culpa de su señor. Sus mejores amigos
lo fueron abandonando poco a poco. Los informes médicos señalaban el progresivo deterioro de su
salud. Empezaron a aquejarle enfermedades como el cólera, o la hepatitis. Incluso alguno recomendó
que lo sacaran de aquel ambiente inhóspito e insalubre, como hizo el médico irlandés O’Meary.
Napoleón estuvo incluso meses sin médico alguno que lo visitara y lo cuidara. Sin embargo, todos
aquellos informes médicos eran alterados o se perdían, e incluso, uno de los médicos que lo trató,
John Stokoe, fue llevado a un consejo de guerra por haberle diagnosticado una hepatitis crónica.
Entre terribles dolores que él mismo contaba en sus cartas… “un cuchillo clavado que alguien se
complace en remover”… Napoleón fue acercándose a su fin.

La autopsia que se practicó al cadáver, por el galeno Antommarchi (su último médico) se decantó
como motivo de la muerte por un cáncer de estómago. Curiosamente, lo primero que debería
observarse es que por un cáncer de este calibre, la persona que lo padece termina en un estado de
absoluta delgadez, y Napoleón murió muy gordo, casi hinchado.

Resumiendo, Napoleón murió enfermo, no sólo por el ambiente de la isla a la que llegó, ni por su
tristeza ni su soledad. Alguien administró arsénico al emperador, y una dosis final que posiblemente
fue la que provocó aquel acceso final. La mezcla de calomel que le suministraron, junto con
almendras amargas (sabor del arsénico) eran un cóctel letal muy conocido en aquella época. Además,
el tártaro emético que le dieron para los vómitos, casualmente, contribuía a esconder el sabor y el
olor de almendras amargas.

Los primeros responsables fueron sus médicos que, si es que no participaron, fueron incapaces de
encontrar la razón de su enfermedad. Tampoco su séquito podía dejar de ser sospechoso, no sólo por
le trato tiránico de Bonaparte, sino por haberse visto abocados a vivir en la isla, y por las ganas que
seguramente todos tenían a volver a Francia, cosa que ocurriría en cuanto Napoleón muriera.
Algunos, incluso, fueron beneficiados por el testamento de Bonaparte.

Y si esos son motivos más que suficientes, también lo son los políticos, pues la monarquía francesa
no quería dejar la posibilidad de que algún día Napoleón Bonaparte pudiera volver al poder.
Igualmente, la Corona británica estaba muy interesada en la muerte del Emperador, pues su
mantenimiento en la isla les costaba ocho millones de libras anuales.

Y como sospechosos materiales, siempre quedarán para la Historia, aquéllos que estuvieron en la isla
junto a Napoleón desde su llegada a Santa Elena y estuvieron con él hasta el final, pues el arsénico
debió administrarse lentamente y en sus comidas habituales: el general Montholon, el mariscal
Bertrand, su ayuda de cámara Marchand…

Pero Bartrand en los últimos años iba y venía al lugar de residencia del Emperador, por lo que sus
posibilidades eran menores; Marchand, por contar, se le consideraba un amigo fiel, e incluso su
madre trabajaba para la emperatriz María Luisa, por lo que difícilmente se atrevería a hacer algo en
contra de Bonaparte… queda Montholon, general, gracias al rey Luis XVIII (uno de los principales
interesados en que Napoleón despareciera y así asegurarse la Corona); los celos por las relaciones de
su esposa con Bonaparte (del que incluso nació una hija a la que llamaban “la Bonaparte” porque se
pensaba que era hija del Emperador y no de Montholon, sus deudas y la fortuna que recibiría del
testamento del Emperador…

Para los principales investigadores del caso, Charles-Tristán, conde de Montholon, quedará para
siempre, como el principal sospechoso del asesinato de Napoleón Bonaparte.

Javier Gómez

El ahorcado



Mariano Coronado se salvo de la ahorca pese a ser ahorcado.

Corría el año 1802 cuando un soldado fue condenado a la pena capital por robo y homicidio. El juez dictaminó que se efectuaría en la Plaza Mayor de Valladolid. Y efectivamente se ahorcó a aquel soldado llamado Mariano Coronado. Una vez ahorcado, y creyendo que su alma había ascendido definitivamente, se bajó el cuerpo de la horca y las Hermanas de la Caridad se hicieron cargo del cuerpo, que iba camino del féretro cuando movió una mano.

Volvió a la vida poco a poco y las monjas se encontraron con un dilema ¿Lo reahorcamos? se preguntaron. Después de la sesuda reflexión se decidió que había cumplido con la justicia. Había sido condenado a la horca y había sido ahorcado, por lo que la pena ya habia sido efectuada.

Pero aqui no acaba la historia, porque después se procesó al verdugo por considerarlo culpable de la "vida" del Mariano Coronado. Afortunadamente para el "pobre" verdugo, el juez concluyó que había hecho bien su trabajo y que la culpa del poco afortunado hecho residía en haberlo bajado demasiado pronto de la soga.

En definitiva, Mariano Coronado fue condenado a la horca y con eso cumplió la pena. ¿Salió vivo? No era su problema.

Redactado por Turrente

miércoles, 19 de febrero de 2014

¿Qué ves ahí?


“¿Qué ves ahí?”, preguntó Picasso 
dejando sobre la mesa el carboncillo
con el que acababa de hacer
unos trazos en la pared.
“Un hombre andando”, 
Respondió su interlocutor.
“Pues mira lo que son las cosas”
Replicó. “ yo veo un hombre con
Una pierna más corta que la otra”.

Desconocido

viernes, 10 de enero de 2014

Amarula


La "AMARULA" es el fruto de un árbol africano, que una vez que se desprende de las ramas, alcanza los 17 grados de alcohol.

Amarula, proviene de una fruta de Sudáfrica que contiene cuatro veces
más vitamina C que la naranja. Su graduación alcohólica es de 17%. El
sabor es (por lo que dicen) parecido al del Baileys, pero con un toque
afrutado ¿Quién dijo que en plena naturaleza no hay 'cogorzas'?

...vaya pedo que lleva el avestruz...

Cogido de la red

viernes, 3 de enero de 2014

Poner los cuernos


En la mayoría de los países nórdicos, los que gobernaban las comarcas por tener la condición de ser gobernador, podían elegir a la mujer con la que deseaba intimar de su región.

Cuando se producía dicha relación, el gobernador colgaba encima de la puerta de su casa unos cuernos para que todo el pueblo supiese del privilegio que tenia su família y, dicho padre de família, lucía orgulloso los cuernos a toda la gente.

De esta costumbre nórdica salió la famosa frase: "poner los cuernos".


Redactado por Nube

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Violante



Alfonso X, el Sabio, fue el rey de Castilla entre los años 1252 y 1284. Aunque se trató y compuso su matrimonio con alguna otra mujer antes del compromiso final, este fue con Violante, hija de Jaime I el Conquistador, rey de Aragón.

Violante de Aragón nació en 1236 y por lo tanto tenía tan sólo 10 años cuando se casó con Alfonso X en Valladolid el 26 de diciembre de 1246. El rey de Castilla era mayor que ella, unos quince años mayor. Antes del matrimonio el rey ya había demostrado que era capaz de tener descendencia, porque ya la había tenido. En concreto, tuvo tres hijos antes de casarse con la reina Violante.

A pesar de la juventud de la reina, se esperaba de ella que le diera descendencia al rey si esperar mucho tiempo, pero ese primer embarazo tardó en llegar. Tal es así que el rey de Castilla estaba ya decidido a pedir la anulación matrimonial al Papa alegando la esterilidad de la aragonesa cuando quedó encinta. Y vive Dios que se equivocaban al tomar por estéril a la dama, porque una vez que vio camino fue capaz de parir una decena de hijos para Alfonso X, entre otros, dio a luz a Sancho IV, el Bravo, sucesor de Alfonso X.

Según parece, cuando se daba por perdido el matrimonio de Alfonso X con Violante por no poder esta tener descendencia, se buscó una princesa noruega llamada Cristina como nueva opción de matrimonio para el rey y esta viajó hasta Castilla. Entonces los viajes eran largos y cuando llegó la noruega a Castilla Violanta ya había dado a luz a Berenguela, su primera hija. Y ya que había hecho el viaje y estaba aquí, y por no hacerle un feo a la dama nórdica, se acordó que la joven se casase con el hermano de Alfonso, el infante Felipe.

Por cierto, el Sabio también tuvo algún que otro hijo fuera del matrimonio.










Fuente: La leyenda negra en los personajes de la Historia de España, de Javier Leralta
 

domingo, 15 de diciembre de 2013

Cómo se originaron los apellidos



La palabra apellido proviene del término apelativo, y su uso se remonta a los antiguos patricios romanos, entre quienes existía el praenomen o nombre de pila; el cognomen, que indicaba la gens o familia a la que se pertenecía, y el agnomen o función de la persona dentro de su gens. Además existía el apodo.

En la Italia del siglo X, los notarios impusieron un sistema de identificación para efectos legales que consistió en nominar a la gente, por ejemplo, de la siguiente manera: Lucius (nombre) filius Arnaldi (hijo de Arnaldo) de Portanova (lugar de nacimiento) Boverius (de profesión vaquero). Esto último podía ser sustituido por su sobrenombre.

De ambas fuentes deriva el uso del nombre de pila y apellidos en la lengua española.

Los apellidos se originaron en toponímicos, oficios, profesiones o actividades. Pero en España y América, existen millones de personas cuyo patronímico nació de un nombre. Se trata de los que terminan en "ez", una partícula proveniente del latín es, que significa "hijo de". Esto es, Pérez quiere decir "hijo de Pero (Pedro en el antiguo castellano)"; Álvarez, "hijo de Álvaro"; González, "hijo de Gonzalo", y así hasta agotarlos.-


Deconocido