martes, 18 de marzo de 2014

El desquite...


El desquite te aferra al pasado. La venganza siempre revierte en contra de quien la pone en práctica y el odio engendra odio, no importa cómo quieras disfrazarlo. ¿El orgullo herido? Un duelo bien manejado requiere que te guardes el orgullo en el bolsillo. Si ya no te aman, ¿de qué vas a vengarte? ¿Del desamor?
La venganza te mantiene atado al otro. En una relación que te hizo infeliz, por el motivo que sea, ¿ no habría que decir: Si se acabó, mejor? ¿O prefieres seguir siendo víctima de un amor insuficiente, agresivo o confuso? El verdadero desquite es dejar de querer a quien no te quiere o te ha hecho daño intencionalmente. Alguien dijo con gran acierto una vez: “La mejor venganza es ser feliz”, a pesar del otro y más allá de toda duda.
Querer pasarle tu flamante amor por las narices al ex demuestra que tu relación no es tan buena, porque si estuvieras bien con una nueva pareja no buscarías sacarte ningún clavo, sino disfrutar tranquilamente de lo que tienes. Una vez más: el intento de generar rabia o celos al ex hará que el viejo amor cobre más fuerza.
La consigna es no fragmentar el amor y tratar de mantener sus componentes activos y unidos en una misma persona. Una prueba de que un clavo no saca a otro clavo, o de que por lo menos esto no se logra tan fácilmente, es que podemos enamorarnos de dos personas a la vez, aunque nuestra intención sea otra. La sorpresa suele ser mayúscula, ya que al tratar de acabar con el amor enquistado, descubrimos que el viejo amor y el sustituto no son incompatibles y nos enganchamos doblemente.
No te dejes llevar por las carencias, niégate a un amor fragmentado. Me refiero a la posibilidad de construir una relación sin ninguna carencia básica, sin tener que recurrir a soportes externos o a pequeños amores suplementarios o subsidiarios.
Tener el amor repartido entre varias personas es vivir una insatisfacción permanente: cuando estés con una, te faltará lo que posee la otra, y así andarás de escasez en escasez, de penuria en penuria, tratando de hacer un rompecabezas donde las piezas no encajan.

Walter Riso

lunes, 17 de marzo de 2014

No te enamores...



No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe... No te enamores de una mujer culta, maga, delirante. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma. No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música. No te enamores de una mujer a la que le vertigue un inmenso horror por las injusticias. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo. No te enamores de una mujer intensa, lúdica y lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, JAMAS se regresa.



Martha Rivera-Garrido.

Eres...


Eres como una canción en inglés —Como? —No te entiendo pero me gustas

Desconocido

domingo, 16 de marzo de 2014

De que estás hecho tú...



De que estás hecho tú, de piedra o hielo, que no sabes sentir ni amor ni celos. Tu no eres como yo y estoy segura de eso, tu no eres como yo a ti no te hizo Dios de carne y hueso.

(canción)

Algo me pasa...




Algo me pasa que en mi pecho existe.

Vuelan hormigas y discurren peces.

Suena la sangre y el tambor convoca.

Hay un incendio cerca de mi pulso.

De nuevo el tigre lanza su mensaje.

Tiene mi cama sed de otra figura.

Vuelven las venas a cantar presagios.

Torna el insomnio con sus mil disfraces.

Lavo mis manos para hacerlas suyas,

peino el cabello, río a las vecinas.

Y cuanto miro se convierte en agua.

¡Esto es amor y lo demás miseria!



Gloria Fuertes

...


sábado, 15 de marzo de 2014

Conflicto




El amor solo descansa cuando muere. Un amor vivo es un amor en conflicto. 


(Coelho)